oscuridad

17Ene07

En el principio de los tiempos, los Grandes Sabios consiguieron recluir la Oscuridad y meterla en un pequeño cofre. El cofre tenía siete cerraduras y las llaves de cada una de éstas se dispersaron a los cuatro vientos. Algunas se enterraron bajo el peso de las montañas, otras se sumergieron en el mar o se lanzaron a las estrellas del firmamento.

El cofre se guardó en lo más profundo de una cueva y, paara que nadie pudiera acceder al interior sedispusieron siete puertas selladas; una de roble, otra de bronce, otra de haya; y así hasta la última, hecah del material con que se forjan los sueños que, como todo el mundo sabe, es el material más resistente que existe.

Por último, a la entrada de la cueva se dispuso de cincuenta centinelas que día y noche vigilan que nadie que entre pueda salir.

Fueron tiempos felices. El sol no tenía que morir en el horizonte para renacer con el nuevo día. Así fue que las flores se multiplicaron y, en cualquier momento, se podían escuchar los cantos de los pájaros y del agua.

Pero un día, sin nadie saber cómo ni por qué, la Oscuridad se escapó de la cueva. Al principio no fueron más que unos nubarrones en el horizonte. Pero la Oscuridad era densa como la pez y se extendió por toda la tierra.

Y en el último reducto de luz, los Grandes Sabios se volvieron a reunir. “No hay nada que pueda contener a la Oscuridad”, se lamentaban. Pero el más anciano de ellos encontró una solución. Así pues todos se pusieron manos a la obra. Durante años se luchó conta esa Oscuridad. Muchos hombres murieron o quedaron ciegos en la lucha. Muchos de los Grandes Sabios agotaron sus fuerzas y langidecieron en una atroz agonía. Pero al final, como se había hecho anteriormente, se consiguió recluir la Oscuridad en un recinto estrecho.

Las Trompetas de llamada sonaron entonces en toda la tierra y reunieron a todos los hombres. Después, los Grandes Sabios que quedaban aún con vida, colocaron con cuidado un trozo de Oscuridad en cada uno de sus corazones epitiendo las palabras “Hete aquí, que se te encomienda una penosa misión: albergará la Oscuridad en tu corazón, cuidarás de ella y te acompañará a lo largo de toda tu vida y la de tus descendientes”. Y cada uno e los hombes aceptaron su carga bajo la promesa de evitar que la Oscuridad saliera nunca al exterior.

Es por eso que cada uno albergamos en nuetros corazones un trozo de esa Oscuridad, negra como la pez, densa de melancolía y maldad. Y aunque las promesas se hicieron para incumplirlas y ya hace mucho tiempo de la última reunión de los Grandes Sabios, debemos tratar de mantener la promesa de los padres de nuestros padres y hacer que la Oscuridad no se escape de nuestros corazones. O, en su caso, que cuando lo haga estemos cerca de un amigo que la pueda recoger. De otro modo la Oscuridad se extendería por toda la tierra y, desgraciadamente, ya no queda ninguno de los Grandes Sabios que puedan recluirla como antaño.

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