retrato de familia

23Mar07

Una enorme sonrisa asomó a sus labios mientras el fotógrafo trataba de inmortalizar el momento de la foto familiar. Mientras pensaba “date prisa, date prisa” pues veía que la sonrisa se iba a convertir prontamente en una carcajada. Le solía pasar siempre en esas grandes ocasiones: las fotos familiares le recordaban irremediablemente a la película de Tod Browning.

Se fijó primero en su pecosa hermana pequeña. “Pelo paja” pensó y reía al recordar cómo se enfurruñaba cuando se lo decía. Con sus pequeñas manitas trataba de golpearle en el hombro mientras esquivaba sus golpes a manotazos.

Luego estaba su hermano mayor. La madre decía que había nacido con un pequeño retraso, pero eso no era más que un eufemismo. Bueno, el eufemismo real era “síndrome de Down”. La madre tenía predicección por él, porque decía que era quien le daba más cariño. Siempre pegado a sus faldas, siempre con una sonrisa en la cara y una expresión bobalicona.

Pero a él le hacía gracia, disfrutaba de sus ideas a veces demasiado infantiles, a veces demasiado osadas, a veces las dos cosas a la vez. Como cuando le dijo que no quería bañarse en el mar unas vacaciones en Oropesa porque allí habían muerto ahogados muchos marineros. ¡Joder!, no lo había pensado y tenía razón. En el fondo, al menos para él, no era retrasado. Lo que pasa es que era un Filósofo -sí, con mayúsculas- enterrado en un cuerpo de niño. El tipo más original y más buena gente que hubiera conocido nunca en su vida.

En un lado la abuela. La abuela, además de muy mayor, era inválida. Ya ni tan siquiera la recordaba sino en la silla de ruedas. Cuando se despertaba a media noche a orinar (porque tenía ganas, nada más) ella siempre estaba con un oído presto desde la cama. “¿Te encuentras bien, hijo?”, “Que sí, abuela, que no me pasa nada (salvo que yo me puedo levantar a mear y tú te lo haces encima)”. Siempre recordando sus años de moza, donde había sido una gran moza. “Aunque no creáis, que hasta que me casé con vuestro abuelo, nadie me puso los pantalones encima”. “Que sí, abuela, que sí, pero vuelve a contarnos lo de el del tractor”.

Y en el centro los padres. Sí, tratados en conjunto porque eran tal para cual. El enorme, malumorado y casi siempre borracho; ella, auténtica mojigata, incapáz de separarse de él por miedo (y encima tenía la gracia de decir que era “por sus hijos”). El, bravucón, sobre todo con su esposa; ella con el labio permanentemente partido por las palizas que le propinaba. El presto a blandir el cinturón a la menor ocasión, a demostrar quién mandaba en casa; ella presta a refugiarse sentadita en la silla de la cocina, con las manos en las orejas para no oir lo gritos de sus hijos cuando los castigaba.

No pudo más, y frente al fotógrafo su sonrisa se convirtió en risa, y su risa se convirtió en carcajada. Y mientras, él no dejaba de pensar en la película de Tod. “Parada de los monstruos, ¡qué sabrás tú de monstruos! desgraciado”.

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17 Responses to “retrato de familia”

  1. Un retrato estremecedor y qué gran sentido del humor el del protagonista del relato. Siempre que veo fotos antiguas me pregunto que historia habrá detrás de esos rostros inmovilizados en el tiempo…

  2. Mmmmm…. Pero no habían pedido para esta semana un relato dulce y conmovedor??? Yo veo que el protagonista tiene mucho sentido del humor, pero me parece una historia más bien triste….

    De todas formas te doy mi enhorabuena!!

    Besitos de todos los sabores y abrazos de todos los colores.
    Jan.

  3. Lo importante es sacar carcajadas de cualquier cosa, todo tiene algo cómico, hasta lo más trágico. Muy bueno.

    un saludo.

  4. 4 juje

    que lindoooo todos con la boca llena de risa

  5. MAG-ní-fi-co!!

    Me ha gustado mucho la descripción de la familia, el estoicismo del personaje central, la hipocresía, las verdades tristemente escritas. Felicidades :)

  6. 6 ROC

    Has hecho una buena descripción de la falsedad y el miedo que se esconde bajo el intocable nombre de “la familia”. Creo que a los gobiernos de todos los tiempos les han interesado que esa institución sea sagrada y precisamente por eso, aún hoy día, las mujeres tenemos que continuar pidiendo equiparación de sueldo con los hombres.
    Lo peor de todo eso, es que todos conocemos o venimos de alguna familia parecida a la de tu relato.
    Cierto, que sabrán de monstruos los que no conviven día a día con ellos!!!
    Mil aplausos

  7. 7 popi

    Un retrato de familia como mandan los cánones fotográficos: alguna silueta difusa, algunos ojos cerrados, uno mirando para allí, otro con la misma cara de todas las fotos… Seguro que así quedará el relato. jejeje.Creo que no te había leído nunca…o sí? No sé. Ahora ya estoy seguro de que sí.

    P.d.- Gracias inmensas por tu comentario. Presto, si procede, haré las correcciones. En la teoría de los hilos no te falta razón, pero es un tanto emética mi forma de escribir y pensar, y así intento reflejarla.
    Un saludos y gracias de veras, Eliseo.

  8. realista, monstruoso y real retrato de familia
    encantada de leerte!

  9. 9 popi

    PD.- Perdons…. quise decir: “Seguro que así quedará el RETRATO”…. La empanada de los lunes.
    :)

  10. 10 sara

    jijiji… me imagino un fondo de esos que se van cambiando al tirar de una cuerda, todos nerviosos, unos paraguas de esos para el flash y una máquina de fotografiar antigua… no sé porqué tiene que ser en sepia… ;)
    me gustó!!

  11. Estupendo relato, me gusta mucho tu forma de narrar, aunque te he leído poco (sí, te he leído, aunque no te haya dejado comentarios…) se nota que tienes registros… y has hilado una muy buena historia a partir de una historia sensilla. Mis felicitaciones :)
    un beso.

  12. ;P me he equivocado de blog… estoy como popi, con la empanada.

  13. Que buena historia.
    La de cosas que has plasmado en un ratito de nada y entre risa, carcajada y fotografía. Para luego colgarla en la pared de la hipocresía dentro de un marco de indiferencia…
    Duelen mucho esas realidades:
    Todo gira alrededor de un maltratador, un ser mediocre y cobarde que no tiene fuerzas para vivir su vida y vampiriza.
    La madre se siente cobarde y se ve insignificante sin darse cuenta de que tiene todo lo necesario dentro de ella para poder cambiarlo todo… se consuela con el amor de un hijo con el que comparte energía, mientras sueña con que su hija tenga más y mejores oportunidades…
    La abuela se entera pero calla. Sometida, incluso sin saber qué cosa es esa tan rara, pues tiene que aceptar la obediencia sin pensar en nada.
    Y ahí en medio está tu prota… y no me extraña qeu le dé la risa… de puro nervio… de pura frustración… porque, ¿le reconocemos la dignidad de estar sufriendo, no?
    ¡Faltaría más!
    Bueno. Creo que te ha qudado claro que me ha gustado mucho, ¿no?
    Espero haber acertado con la historia porque si ahora me dices que, de dónde he sacado el culebrón… jajajajjaja

    Besos y cerezas a montones.

    Queralt.

  14. El relato me ha parecido fantastico. HAs escrito una fotoagrafía perfecta de lo mejor de la familia a lo más horroroso. Además con un toque de ironía fatalista. Me ha gustado mucho.

    Ahora sí no he sido capaz de sacarle la más minima esperanza ni buen sentimiento al relato. Hasta la carcajada se me antojaba cruel.

  15. Bueno…al principio me comí el pequeño detalle y pensaba que todos sonreian y estaban a punto de estallar de la risa en el momento de hacerse la foto…pero al terminar de leer tu relato me chocaba que esto pudiera ser asi…y en efecto, habia leido mal: solo sonrie el protagonista.
    Al menos el chaval era capaz de mantener cierto sentido del humor que es como mejor se llevan las cosas. Detrás de cada foto hay una historia y la de estas personas la hass relatado muy bien. Te sigo leyendo. Besos:

    Klover

  16. 16 Ninivé

    Dicen eso de que una imagen vale más que mil palabras pero no es este el caso; aquí las palabras son la propia imagen, como el trazo de un pincel a medida que leo tu relato va dibujando no solo un retrato sino intrahistorias que la sutil sonrisa del protagonista tiñe de una magnífica denuncia social.Me encantó. Enhorabuena Eliseo. En cuanto a tu comentario la verdad es que mi “paranóia” contiene muchas lagunas, un defecto que tengo a menudo de plasmar tal cual veo la historia en mi mente sin caer en que escribirla es otra cosa. Espero corregirlo.
    Un saludo

  17. Uff, que peazo retrato, eso que la foto no puedo sacar, o que los demás no vemos reflejado en las caras sonrientes. me ha encantado, sobre todo lo de no bañarse en el mar porque han muerto muchos marineros… todo un filósofo.
    Mis felicitaciones!

    Mil besitos


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