23Abr07

¿Por qué andas rebotando en mi cabeza una y otra vez, ocupando todo el espacio que quedó libre cuando hice mudanza de alma. ¡No te quiero ahí!¡te aborrezco!¡ojalá estuvieras a mil kilómetros de distancia!¡ojalá te pudras fuera de mi cabeza! ¿más claro?

Y si embargo persistes ahí, condicionando mis movimientos, cambiando mis pensamientos, haciéndote cada vez más fuerte en mi cabeza. Si es cierto que todos los seres humanos estamos unidos en seis pasos como dice por ahí, nosotros no nos tendríamos que haber encontrado ni en mil.

Maldito sea el destino, maldita tú dentro de mi cabeza… Pero no llegarás nunca a mi corazón. Me lo arranqué aquella noche de cristales rotos, aquella noche de luna enfermiza donde aprendí a odiarme y me aficioné a las pastillas para dormir. ¿Ya no te acuerdas? La cabaña del bosque. Sí, a la que se accedía por aquel estrecho sendero lleno de jara. Tenía las ventanas claveteadas por tablones pero conseguimos pasar. Olía a mierda y humedad. Al fondo un jergón con quince mil pulgas.

Te arrojé encima del colchón e hice que gritaras como nunca lo habías hecho. Que aullaras como si se te escapase la vida por la garganta. Y luego ¡plof! tu cabeza sonó como un balón medicinal: blando, inocente. ¡Plof!, contra la pared.

Ese sonido, ese sonido todavía lo tengo aquí metido. ¿Qué se suponía que tenía que hacer? ¿qué esperabas que hiciera? Todavía me veo contigo en brazos, como quien tiene un jugete roto, porque estaba roto ¿no? En tu cara una mueca de incomprensión un ¿por qué? en tu cara de niña.

No, no iba a llamar a la policía, nadie me iba a creer. Tú eras menor de edad; aunque no me lo dijistes ni yo quise preguntar. Y tú no tienes idea de cómo es una prisión para un violador. No tienes ni puta idea. Nunca has tenido idea de nada. ¿por qué te acercaste a mí? ¿por qué tuviste que decir que sí? ¿por qué cambiaste mi vida para siempre? Ahora miro mis manos y veo las manos de un asesino, observo mi cara y veo un ser vacío.

No puedo cambiar el pasado. No puedo. Estoy en este sucio cuarto escondido, con el revólver en las manos, temiendo que alguien aporree la puerta, ansiando a que vengan a detenerme. Y algo dentro de mí me dice que ni aún así desaparecerás de mi cabeza. ¡Yo te maté! Sí, y por placer. ¿era eso lo que querías oir? ¿o preferías pensar que fue un accidente? ¿Que cuando te llevé a esa cabaña no pensaba lo que haría contigo después?

Soy un puto ladrón de almas ¿cómo te crees que se roban las almas? ¿Te crees que se firma un contrato o algo así? ¡joder! Fuera de mi cabeza. Deja de torturarme así. No tienes derecho. Fué el destino el que nos reunió, fué el alcohol quien nos escogió. Así que vete ya de mi cabeza.

¡Mierda! ¡Sí, no eras más que una niña! ¡Desaparece de mi cabeza y hazte a un lado no sea que la bala que acabe conmigo atraviese también tu corazón.

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2 Responses to “tú”

  1. 1 JUJE

    que barbaro, amar demasiado lleva a los sentimientos mas controvertidos. Buenisimo el relato…De repente encontre sentimientos parecidos en mi. cosas extra;as
    muy bueno
    saludos

  2. Muy bueno Eliseo :-)
    Un ladrón de almas que quiere y no puede deshacerse del botín… mmm… interesante. Me ha gustado mucho.


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