imaginaba

Imaginaba que era un pirata cuando jugaba con su espada de madera; imaginaba que era un vaquero cuando jugaba con su pistola de poliestireno; e imaginaba que era un soldado en su búnker cuando se escondía en la gran caja de cartón a la que había abierto un pequeño agujero por el que espiaba a su madre mientras preparaba la cena.

Y aún gritaba “pump” “pump” con aquella pistola; y aún caía al suelo haciéndose el muerto, o se arrastraba sintiéndose herido por la flecha de un terrible piel roja imaginario, revolcándose por el suelo hasta esconderse detrás de una silla.

Pero aquel chico se hizo grande, vino la Gran Guerra, vinieron las espadas de verdad, las pistolas de verdad, las trincheras de lodo y barro, los “Doppledecker” que disparaban contra aquella posición en lo alto de la colina, el hambre, el frío, la soledad… todo de verdad.

E imaginaba que era aún un niño, imaginaba que no había guerra, que aquello no era real… Y que no tenía que matar a nadie de verdad.

Anuncios

Bajo la tierra duerme un ser de fuego. Un ser lleno de odio que espera ser despertado para devorar la Tierra, para convertirla en la más negra oscuridad. Nunca más un planeta azul, nunca más una esperanza. Primero engullirá la Tierra, luego el Sol y finalmente se tragará este Universo en constante expansión. Cuando acabe con él empezará a engullirse sus propias entrañas hasta que no quede absolutamente nada. La nada más absoluta. Sin materia no hay espacio, sin espacio no hay movimiento y sin movimiento no existe el tiempo. Y ese vacío existirá por siempre.

Bajo la tierra yace una semilla. Una semilla de esperanza con un corazón pequeño que espera ser descubierta. Si alguna vez alguien la desentierra, los rayos del sol calentarán su corazón, que empezará a latir con más fuerza. La semilla se convertirá en una planta, y sus flores serán llevadas por el viento y por el mar a todos los rincones de la tierra. Desde lejos alguien verá iluminarse un planeta azul y no podrá evitar mostrar una sonrisa. Los hombres se darán cuenta de lo que tienen y querrán apropiarse la esperanza para ellos.

Comenzarán los saqueos, los robos y las guerras. Sólo unos pocos sobrevivirán a la masacre. Marchitarán la planta y desaparecerán sus semillas. Marchitada la esperanza se marchitarán los corazones. Perdidos los corazones, los hombres vagabundearán por la tierra sin rumbo. Los días serán todos tan iguales que parecerá que se ha parado el tiempo.

Cuando el último hombre se dé cuenta de que está solo, se oirá un lamento, un grito ahogado que retumbará en el vacío. Un ser de fuego, en las entrañas de la tierra despertará por fin.

estado latente

Sí, como bien me ha recordado mi amigo Sky4you he estado en estado latente (y me queda un poco en este estado). Como dijo aquel, peor que estar tumbado boca arriba encima de un duro y húmedo suelo es estar debajo de él.
Vale, he estropeado un fabuloso cuento que leí sólo por hacer una nota de que, aunque lleve más de un mes sin escribir, volveré pronto.

Gracias, como siempre, por estar ahí