la fábrica de sueños

17Jul07

La Fábrica de Sueños cerró por vacaciones. O eso era lo que decía el cartel de la entrada. La realidad la sabían muy pocos: la fábrica iba a echar el cierre definitivamente. Había pasado ya por tres reconversiones en los que los sucesivos gobiernos no habían sino aplazado un problema. El último la había privatizado vendiéndosela a un empresario local. Ahora, este empresario pensaba trasladarla a un país del este de Europa donde la mano de obra era más barata. Deslocalización lo llamaban.

“Deslocalización, y una mierda” pensó Juan. Juan había visto cómo en las sucesivas reconversiones la plantilla había pasado de tener mil quinientos empleados a sólo trescientos, como las prejubilaciones primero y los despidos “justificados” habían logrado el milagro. “Y los hijos puta del sindicato bajándose los pantalones”. Se habían cortado carreteras quemando neumáticos, se habían hecho multidud de escritos a la Junta, se había pedido una reunión con el Ministro de Industria, el Presidente e incluso el Rey. La callada era casi siempre la respuesta. La última huelga había durado tres meses, pero no había servido para nada. El Pueblo, cuya única fuente de riqueza era la Fábrica de Sueños, les había dado la espalda: ni el Alcalde, ni las gentes les habían apoyado. Incluso les habían insultado durante la huelga.

Poco a poco los empleados fueron desertando. Las economías no podían aguantar tres meses sin cobrar y, agarrados al clavo ardiendo de la negociación, habían aceptado todo lo que habían propuesto sindicatos y patronal con el fin de agarrar unos miserables duros.

-Juan, yo lo dejo. Nunca me gustó demasiado este pueblo sin mar, sin montaña; este pueblo donde te cueces en verano y te pelas de frío en invierno. Mi cuñado me ha ofrecido trabajar en su carnicería y he aceptado.
-No, Antonio, debemos seguir, debemos luchar…
-Juan, reconoceló: esto no tiene ningún futuro.

Y así, un compañero tras otro. Todos huyendo de la que era la última fábrica de sueños del país. Y lo peor de todo es que no podía culparles. Ellos tenían familia, ellos, como él, sabían que cada reconversión había supuesto unas condiciones más duras de trabajo. Habían creado incluso una “patrulla por el bien funcionamiento”. “Y una mierda” repitió Juan. Aquellos eran una panda de chivatos fascistas puestos por la Dirección para, al menor descuido, inventar una excusa para despedir a la gente sin indemnización alguna. “Y luego tendrán la cara de decir que la gente no está motivada en el trabajo. ¡Joder, cualquiera estaría encantado de trabajar a 40º lleno de vapores y zonas grises”. Y es que Juan era encargado en el departamento de los sueños oscuros, de aquellos interminables en los que ves cómo una bestia se va acercando y tú tienes los pies inmovilizados. Y, aunque hay que reconocer que Juan dejaba avanzar al protagonista del sueño antes de que el monstruo lo alcanzara o, caso de extrema necesidad, despertaba al durmiente, algunos compañeros, ya sea por desidia o agotamiento no realizaban bien su trabajo con las consecuencias que ello traía.

-El jefe quiere hablarle -le comunicaron.
-¡Qué mierda querrá! -masculló por lo bajo, aunque ya tenía una vaga idea de lo que iba a pasar.

Así que subió parsimoniosamente por las escaleras de metal hasta el pequeño y miserable cubil del jefe. En el cristal esmerillado se podía ver en letras grabadas: “D. Alberto Suguren de Arristeloa, Responsable de Sueños”.

-Su permiso -golpeó con los nudillos en la puerta
-Adelante, tome asiento.- D. Alberto se quedó mirando a Juan como si no le hubiera visto en su vida. De hecho se podía dudar que en este momento le estuviera viendo realmente.
-Está despedido.

Sólo dos palabras, sin más preámbulo, con la misma indiferencia que se podía haber leído las estadísticas de los últimos accidentes de carretera. Juan se le quedó mirando directamente a los ojos de besugo, al pelo grasiento que le caía por la cara cetrina.

-¿Puedo decirle algo? -inquirió el ex-empleado -Es usted un mierda y un hijo de puta. Vayasé al infierno, metasé la fábrica por el culo y que le jodan a usted y a su mujer.

Y salió del despacho. Se extrañó que ni tan siquiera le doliera, le extrañó la sangre fría que había tenido, que ni tan siquiera se hubiera alterado. Lo había pensado muchas veces. Sabía que era cuestión de tiempo que lo despidieran y sabía que había llegado el momento de hacer algo. Por eso, cuando vió el cartel de cerrado por vacaciones en la puerta de la fábrica supo lo que tenía que hacer.

Fué aquella noche. Abrió por la puerta de atrás de la que guardaba una llave y dejó que sus ojos se acostumbraran a la oscuridad de la nave. Las máquinas seguían funcionando en estado latente. Y ese run-run tan familiar le dió una punzada en el corazón. Pero lo iba a hacer. Se acercó a la máquina número uno y trabó el accionamiento con una palanca. La máquina crujió y rechinó, y se hinchó como un enorme animal. Juan salió corriendo del lugar, tenía sólo unos pocos segundos.

La explosión despertó a los vecinos. “La Fábrica, la Fábrica”. “La Fábrica ha estallado”. “Dios mío, llamen a los bomberos”. “Pero ¿cómo?” Juan, desde lejos admiraba su obra. De entre las llamas que lamían el hormigón, veía cómo millones de sueños escapaban libres del control de las máquinas. Millones de sueños de todos los colores, de todos los tamaños, de todas las intensidades. Sueños de Paz y de Guerra, sueños de Alegrías y Fracasos, sueños y más sueños escapando de aquella fábrica, extendiéndose por todo el Pueblo.

“Pronto la nube llegará a la Ciudad Gris”, pensó Juan esbozando una sonrisa, “Y quizá de allí partan a otros lugares, a compartirse con otras gentes”

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10 Responses to “la fábrica de sueños”

  1. Un cuento con un gran deje reivindicativo. Eso me gusta. En cuanto al mensaje sobre los sindicatos, aunque cotidiano y por desgracia cierto en muchas ocasiones, me da un sabor amargo, quizás porque no debiera ser así.
    Por otro lado me gusta que un hombre pueda marcar la diferencia con su sangre fría y pueda llenar el mundo de sueños.

    Un abrazo,

    Pedro.

  2. hola Eliseo
    Bien, esta semana empiezo por tí.
    Desde mi punto de vista esta correctamente escrito, pero creo que le podías haber sacado más partido a la idea en general, arriesgando un poco más, entiendo que el personaje esté frustrado por lo que ocurre… pero poco más. Lo mejor, la explosión.
    un saludo

  3. Bueno, admiro a los valientes, a esos que en casos extremos, marcan la diferencia, se arriesgan y hacen algo por el bien común.

    Me ha encantado la idea de la explosión, y de todos esos sueños saliendo despedidos hacia el mundo, síp, me ha gustado mucho.

    Salu2

  4. Me gusta un monton como describes la sensacion de 3 narices me importa el despido…claro ¿vivir de rodillas o morir de pié?. sALU2.

  5. Me ha gustado la historia, sobre todo el final… Juan liberando los sueños… un héroe anónimo, pero un héroe al fin y al cabo… genial :)

    Un saludo!

  6. 6 ruth

    a mí me ha encantado… ha habido momentos en los que he dudado si estaba leyendo un cuento o un articulo sobre la naval gijón. un beso y salud!

  7. Un relato muy diferente a los que llevo leidos…me han gustado detalles como la especialidad del protagonista y sobre todo el final…aunque la verdad el despido y la contestación me han parecido un poco forzados…aun asi salgo de aquí con la sensación de haber leido algo bueno.

    No se si tus preguntas eran para que te las respondiera pero por si aca, allá voy:
    Cuando no hay sueños…los habitantes de Dicomano experimentan un vacio enorme a la hora de irse a dormir…no sienten nada, de hecho todas las noches tienen la sensacion de dormir medio segundo…se duermen y se despiertan…sin nada entre medias; nadie sabe soñar sin las pastillas; la mujer fabrica comprimidos personalizados dependiendo de los gustos de cada uno…por lo que los sueños dependen de los ingredientes de tu pastilla y ninguno es igual a los del resto…

    No sé si querias que te respondiese…pero ahí lo dejo…

    Saludos!

  8. Lo que más, todo, pero sobre todo el final, que se puedan compartir esos sueños, no dejarnos convencer por los demás si nosotros creemos que podemos hacer algo grande, muchas alas nos han cortado por meternos el miedo en el cuerpo. increible.

  9. 9 juje

    sensaciones…mil de ellas…wow

    querido amigo virtual que me conoce desde adentro…que decirte…feliz dia….

  10. Rebelde y con causa.Nada egoista y si preocupado por la evolución o involución de un mundo ciego,sordo y mudo frente al llamado progreso del bienestar.Marabunta invisible que él supo ver aunque quedó solo ante la elección de los demas de anteponer su precisamente bienestar y el de los suyos.Rebelde y con causa de serlo,conocía el riesgo de que así liberaría pesadillas y sueños de iluminados salvadores de patrias,pero eso antes que permanecer sin sueño alguno,sin vida.
    Genial. Un abrazo killo


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