rubén y el hada

30Nov07

El pequeño Hada revoloteaba haciendo chocar sus alas desprendiendo un ligero perfume azul. Y allí, frente al niño dormido, trataba de apaciguar sus sueños. Sueños de montruos que no se esconden en el armario, pesadillas de mayores que le piden que les toque aquí y allí. Y a Ruben le da vergüenza y sin saber el motivo siente que aquello no está bien.

“Será nuestro secreto”. Y Rubén descubre que hay secretos que se guardan por siempre porque avergüenzan, porque hacen que crezca un calor intenso hacia la cara. Son secretos que deberían gritarse, pero que quedarán almacenados en su pudor por siempre. Y se pregunta si le pasará igual a otros chicos o si, simplemente, él ha sido el elegido por aquel ser grotesco, aquel monstruo que no se parece en nada a los que se esconden bajo su cama, bajo su armario.

El pequeño Hada canta, pero no puede hacer más que esparcir un poco de polvo de hadas desde sus alas. Un polvo de hadas que haga olvidar, un polvo de hadas para poner un piadoso manto a aquellos sueños. Un polvo de hadas que apenas le queda en sus secas alas y que la hace cada vez más vulnerable. Como a aquel niño. Aquel al que ha elegido entre muchos otros porque un hada no puede tener más de un niño a su cargo.

Una lágrima amarga resbala por su mejilla de hada y cae hacia aquel niño. Rubén se despierta sobresaltado, solo, heladas las manos. Mañana volverá a tener clase de ginmasia y volverá a ver a aquel hombre. Y volverá a quedarse con él a solas en los vestuarios. Y se le escapa una lágrima que cae junto a una pequeña hada exhausta, casi inánime del esfuerzo de luchar contra los monstruos infinitamente más grandes que ella, contra un mundo que prefiere mirar hacia otro lado.

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4 Responses to “rubén y el hada”

  1. 1 Mna

    Oh Dios mío, que horror. Pobre nene, sé lo que se siente.

    Tienes razón. Ni las hadas pueden detener las pesadillas reales a las que nos enfrentamos.

  2. Terrible historia, necesitamos tener los ojos bien abiertos, ser hadas para pequeños Rubén. Estremecedor…
    Un abrazo,
    S.

  3. Hola Eliseo, felices fiestas y que el 2008 “si caiga en saco roto”, literariamente hablando, of course ;-) Un beso,
    S.

  4. Me gusto el relato a pesar de su dureza. Precioso nombre el del protagonista :p


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