nunca miro debajo de la cama

05Ene10

Nunca miro debajo de la cama. Es algo que me ha pasado desde pequeño, desde que en casa de la abuela encontré aquel feo muñeco pelón que tanto miedo me daba.

Es superior a mí. Ya sé que es una bobada y que no es normal que siga con esos terrores infantiles a mi edad, pero no me atrevo ni a dejar colgando una mano cuando duermo por si el ser que vive debajo decide llevarme consigo. Además, existen muchas otras fobias mucho más perjudiciales. No me afecta en absoluto mi miedo: puedo comer, puedo salir a la calle, puedo subir a edificios altos, no odio a gentes de otras razas o religiones… Vale, sí es cierto que cuando se cae algo debajo de la cama para mí está perdido para siempre, pero puedo vivir con ello.

Da un poco de vergüenza, pero mi miedo es justificado. Sé que debajo hay un monstruo porque algunas noches lo siento respirar afanosamente, o gruñir. Entonces suelo soltar debajo de la cama una de las galletitas que guardo en la mesilla de noche. En seguida oigo cómo el ser la devora. No lo he visto nunca pero supongo que tiene un enorme cuerpo viscoso y la carne mortecina. Sus garras podrían despedazarme y su boca tiene dos filas de afilados dientes. Sé que es así porque todos los monstruos de debajo de la cama son así; con los ojos muy claros y ciegos porque nunca han visto la luz. Cuando se enfada da un poco de miedo porque patalea y araña el parqué (que a estas alturas debe estar completamente desgastado). Aunque peor es cuando ríe de ese modo gutural con que lo hace. O cuando se pone a gemir. Es un sonido que hiere los oídos y yo me acurruco bajo las mantas porque de pronto tengo mucho frío, aunque sepa que la habitación tiene buena temperatura.

Reconozco que es mi cobardía la que me impide que haya hecho algo para acabar con ese ser. Alguna vez me he imaginado armado de valor y de la escopeta de caza que hay en el armario. ¡Pump, pump! y una sangre oscura, casi marrón, se derramaría llenando el suelo de la habitación. Pero, sencillamente no me atrevo. Además, hay veces que lo oigo canturrear como si fuera un niño. Entonces sé que él es el encargado de guardar mis sueños.

Sí, tengo un ser debajo de la cama que espanta mis pesadillas, que me protege del resto de fantasmas que existen. Un ser que, a su manera, me cuida para que no me pase nada malo durante la noche. Un monstruo espantoso con una pequeña fobia: tiene miedo de salir de debajo de las camas.

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4 Responses to “nunca miro debajo de la cama”

  1. 1 Fer

    Me encantó. También tengo un monstruo o fantasma debajo de mi cama, no se qué… Desde chica… No duermo destapada y ni loca dejo un pie o una mano colgando jeje. Pero por suerte no me molesta levantar las cosas cuando se caen debajo, me permite entrar en su guarida jeje

    Un beso me gustó mucho tu relato

  2. El mejor relato que leí en los blogs en lo que va del 2010, sé que es poco tiempo, pero en estos días he leido mucho…

    saludos Eliseo!!!!

  3. 3 fanou

    Por el agujero del saco roto vuelven a caer historias maravillosas.
    Lo que vive bajo la cama es terrorífico, y con todo este tiempo para crecer y envilecer… Mejor no darle a oportunidad de apresarte.

  4. De verdad que gracias a todos por pasar, os debo una visita, ya lo sé. A ver si pasan estas fiestas y consigo quitarme esos quilitos de más que he cogido y recupero blogs amigos (que sepáis que aunque no deje mensajes os sigo y os quiero)


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