la caza

05Feb10

-¿Podemos parar?, por favor-
-No.
-Es que no puedo más, llevamos ya cerca de tres horas andando.
-Sabes lo que pasará si paramos.
-No… Bueno, sí que me lo has contado, pero realmente no lo tengo muy claro.
-Joder, pareces tonto, te lo he contado ya mil veces. Si nos paramos nos atraparán.
-Pero ¿quiénes?
-Pues Ellos, ¿no te lo he dicho ya?
-Pero ¿cómo estás seguro de que nos siguen?
-Como estoy seguro, como estoy seguro… Claro que estoy seguro. Ellos no descansan, están siempre al acecho.
-Pero si no hicimos ruido al salir.
-Es igual, Ellos lo saben todo, todo lo ven, todo lo oyen.
-¿ Y si paramos sólo un rato para descansar? Seguro que Ellos también tienen necesidad de descansar.
-Pero ¡qué inocente eres! Ellos no descansan nunca. No lo necesitan. ¿supones que son como nosotros?
-Pues…
-No, si fueran hombres como nosotros no estaría huyendo. No existe nadie sobre la faz de la tierra que me haga retroceder nunca. Tú no me conoces.
-Entonces…
-Ellos son distintos, no se parecen a nosotros. Se trata de auténticos depredadores que destrozarían a un imbécil como tú en un santiamén.
-No sé por qué dices eso.
-Pues porque es verdad, alguien como tú será el primero a quien destrozarían.
-¿Por qué? ¿por qué a mí?
-Pues porque prefieren carne freca y fofa como la tuya imbécil. Por eso.
-Pero…
-Pero nada, zoquete. Ellos comen carne humana. Te cojerán y te destrozarán de una dentellada.
-No, no…
-No, no, no, deja de llorar como una nena, asume tu destino
-Y a ti, ¿a ti? ¿no pueden cogerte a ti?
-Ja, ja ja
-No entiendo esa risa, ¿de qué te ríes?
-Me río… me río de ti, imbécil.
-¿Por qué? ¿por qué eres tan cruel conmigo?
-¿Cruel? ¿crees que soy cruel? Espera a ver lo que te harán a ti.
-Y a ti, ¿a ti? ¿no pueden cogerte a ti?
-Además de imbécil eres un inocente. ¿quieres que te diga por qué cargo con un inútil como tú? ¿por qué te estoy aguantando?
-No, creo que no quiero saberlo.
-Pues escucha bien. El único motivo de cargar contigo es porque si se acercan mucho te ofreceré como un regalo bien envuelto.
-¿Lo harías?
-Pues claro imbécil. A veces Ellos se conforman con una sola pieza. ¿qué creías? ¿que te llevaba conmigo por el agrado de tu compañia? Si es así eres aún más tonto e inocente de lo que creía.

-No tienes razón, creo que no tienes razón.
-Lo siento, chico, no es nada personal. Necesitaba cargar con alguien para el caso de que me alcanzaran. Tú estabas ahí, escondido en ese agujero esperando que alguien te rescatara, pero ya ves que las cosas no son siempre como parecen.
-No, te digo que te equivocas, que creo que aquí hay más de un imbécil que no se ha dado cuenta de nada.
-¿Yo? ¿estás hablando conmigo?
-Es que todavía no te has dado cuenta.
-Cuenta ¿de qué? Infeliz
-De que, de que yo soy uno de Ellos, que me alimentan tus desprecios… Que te he acompañado por saber más de ti. He dejado que tiraras de mí para conocerte, para estar seguro de que eras el que quería. Y ¿sabes una cosa? Pese a tus bravuconerías me ha gustado ver tu miedo en los ojos, el sudor de tus manos temblorosas. Tu falta de escrúpulos. Es justo lo que necesitaba. Además…
-Además ¿qué?
-Pues nada, que tengo ya ganas de dejar de andar y que, encima, tengo mucha hambre.

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2 Responses to “la caza”

  1. Me los imagino con dientes afilados, y también con algún otro defecto escondido, como los pies de pato, pero en vez de eso, pies de lobo.

  2. muy buen el relato, la vuelta de tuerca final, donde se da de bruces la sobervia humana me ha parecido muy intersante.
    Salut


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